La Gestión Directiva se refiere a la manera como el establecimiento educativo es orientado.  Esta área se centra en el direccionamiento y gestión estratégica, el clima escolar, el gobierno escolar y la participación y la cultura institucional. De esta forma es posible que el rector y su equipo de gestión organicen, desarrollen y evalúen el funcionamiento general de la institución.

Esta gestión es conocida como “misión orientadora” (MEN, 2004) y busca el desarrollo del liderazgo compartido que lleve al talento humano de la institución educativa a trabajar de la mano con principios y valores comunes conducentes al cumplimiento de la misión, visión, objetivos y metas de la institución. Es de gran importancia que los equipos institucionales compartan altas expectativas sobre el potencial de logro de sus estudiantes y la convicción de su capacidad profesional para alcanzar los mejores resultados.

Además de lo anterior, también tiene que ver con el desarrollo de procesos de gerencia estratégica que garanticen el cumplimiento de metas y del seguimiento sistemático a indicadores generales de la institución que permitan el control del conjunto de procesos implicados en su desarrollo. Gerenciar estratégicamente significa administrar y ordenar cambios, definir los objetivos de la organización escolar y establecer estrategias para lograrlos y permitir la participación de todos con miras en el liderazgo del equipo de trabajo, encaminados hacia la toma de decisiones que correspondan a las necesidades del contexto escolar.

Desde el Enfoque de Educación Inclusiva, implica formular bases filosóficas y políticas que orienten las prácticas inclusivas hacia la construcción de la cultura de la diversidad, en la que además de respetar la diferencia, se celebra como valor que aporta y enriquece las dinámicas institucionales y las relaciones interpersonales en la medida en que favorece el crecimiento y el desarrollo de todos y cada uno de los actores que intervienen en ella.